La apertura es fresca, jugosa y llena de energía:
una mezcla de cítricos italianos que aportan luz, vitalidad y una sensación muy pulida, como algo bien hecho desde el inicio.
El perfume se vuelve más dulce, más envolvente y completamente irresistible:
aparece un acorde frutal que no se siente natural como fruta fresca, sino más bien jugoso, intenso y ligeramente cremoso, lo que le da ese toque moderno que engancha.
El fondo es donde Erba Pura se vuelve icónico:
almizcle blanco, vainilla y ámbar crean una base suave, cálida y muy limpia, dejando una estela que se siente elegante, duradera y extremadamente atractiva.
un dulce frutal limpio, moderno y con vibra de lujo





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